sábado, 29 de noviembre de 2008
ADICTA
a tus sonrisas.
Me enamoré de ellas,
aquel día,
la primera vez que
TE ví.
Rápidamente,
quise saber más
de ti.
Y aquí estoy,
escribiendo,
meses después,
lo que todos saben,
-menos TÚ-
y que nunca se cumplirá.
-Tendré que conformarme con verte por detrás, seguirte para captar tu atención, intentando apoderarme de alguna de tus miradas.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Amor no correspondido [III]
Me acerqué, a pesar de todo, de tus rechazos.
Una chica te consolaba, al llegar yo, vi que se marchaba.
Te acercaste, sin mediar palabra, me besaste, me quedé helada.
Tus besos sabían a miel, no quería que se acabaran, pero me dolía el corazón, sabía que para ti eran un consuelo.
Al principio me negué, no quería ejercer de pañuelo, pero tu sonrisa me enredó entre tus brazos, todo fue muy lento.
No sabía lo que sentía, te quería y lo demás…, qué importaba.
Luego te marchaste, dejándome desconsolada, intentando susurrarte un dulce “Te quiero”, pero sin apenas decir nada.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Aún pienso en tí
Cuando entré por esa puerta, te dirigiste hacia mí, todo pasó tan rápido, todo me hizo tan feliz.
Te acercaste, poco a poco, como una tonta te seguí, nos encontramos frente a frente, perfil contra perfil.
Tus ojos me observaron, con esa mirada de deseo, tuve miedo (sí, tuve miedo), rápidamente me alejé.
Te enfadaste, te marchaste, lamentándome me dejaste, por no haber tenido valor, para obedecer a mi corazón.
jueves, 23 de octubre de 2008
Carta a un enemigo
Escribo esta carta para comunicarte
que NO ME IMPORTAS
así que lo siento,
SUPÉRALO.
Espero que entiendas que tus esfuerzos
son en vano,
pues no me haces ningún daño.
que yo no lloro por quién no lo merezca,
y por tu culpa rebasé el límite de penas por año
así que no dejaré que eso suceda NUNCA MÁS.
Así que, si no te importa,
miras a otro lado y fin,
¿de acuerdo?
Me despido.
Un beso(nada sincero),
y hasta que nos veamos(espero que nunca).
Atte.
Ash
domingo, 19 de octubre de 2008
Ángel de la guarda
- ¿Por qué me hace esto?-se lamentaba ella.
- Es tan solo un ignorante-añadió él.
- No, no lo es...
- ¿Por qué lo defiendes?-decía, mientras la observaba-. No se lo merece.
- ¿Qué es lo que no merece?-preguntó, con la cara enrojecida.
- Nada. Ni que lo defiendas, ni que llores por él...
- No estoy llorando-se excusó.
- Tal vez tú no llores, por que tu corazón es fuerte, pero sé que tu alma está rota y rogando ser cuidada…
- ¿Y tú quién eres para decir eso de mí?
- Soy tu ángel de la guarda-aclaró él, con su melodiosa voz.
- Pues puedes irte por el mismo camino por donde viniste, yo no creo en Dios-dijo ella, muy apenada.
- No estoy hablando de Dios. Estoy hablando de un poder más fuerte. El poder del amor. Así que dime, pequeña niña, el por un chico por quién alma llora, ¿verdad?-el ángel se acercó a ella, y se sentó en aquella suave nube de algodón.
- No es solo un chico… Es él-pronunció.
- Óyeme, ahora que puedes: Tu corazón ya tendrá tiempo de amar, pero ahora no es el caso. Vive, ríe, disfruta del momento, y si algún día tienes que llorar, que sea de una alegría, y no de una pena, que sea de un amor, y no de un desamor.
Ella le miró. Ahora se sentía más niña que nunca. Al fin elevó sus alas y echó a volar. Se dirigió hacia su casa, en particular, a su confortable cama que la esperaba.
Al día siguiente despertó, y recordó al ángel que, en un segundo, se convirtió como en un padre para ella. Rozó sus mejillas con las yemas de sus dedos y lo comprobó: no estaba húmeda, no había llorado. “Solo voy a disfrutar, y sé que lo voy a olvidar” pensó, dibujando una sonrisa en su cara. “Ahora me toca a mi vivir feliz”.
“Nadie merece tus lágrimas, y quién las merezca no te hará llorar”
Gabriel García Marquez
sábado, 18 de octubre de 2008
Amor no correspondido [II]
Estaba feliz. "He hablado con él-pensaba-. Le caigo bien. Me ha dedicado una de sus sonrisas". Allí estaba, en mi desordenado cuarto, invadida por la felicidad. Mi móvil comenzó a sonar. Fui a buscarlo, y vi en la pantalla "A. Hermana". Mi mejor amiga. Descolgué el teléfono, pensando que querría quedar para hacer el trabajo de mañana.
- ¿Sabes lo que he visto? ¡No te lo vas a creer!-me dijo, muy alterada.
Yo no sabía qué decir. ¿A qué se referiría?
- ¿Qué ha pasado?-pregunté, intrigada.
- Lo he visto-comenzó-. ¡Los he visto a los dos! ¡Han vuelto, están saliendo de nuevo!
Yo no sabía qué decir. Estaba paralizada. No podía pronunciar ni una palabra.
- ¿Estás ahí? ¿Me oyes?
- Sí-conseguí balbucear.
Ella me decía algo, pero no sabía qué. Aún estaba asimilando las palabras que acababa de oír.
- Adiós-oí al final.
- ¿Qué?-dije, aunque no muy consciente de ello.
- Adiós, tengo que ir a verlo, a preguntarle qué ha pasado.
Cerré el teléfono y lo puse cuidadosamente en la mesa. “¿Qué ha ocurrido?-me preguntaba-. ¿Por qué me ha mentido? Me dijo que nunca volvería con ella, que no la quería, que la había olvidado… ¿Cómo pude ser tan necia para creerlo?”.
Estaba inmóvil… En ese momento deseé olvidarlo todo. Hacer como si nada hubiera ocurrido; como si yo nunca me hubiera enamorado…
Empecé a recordar todo lo que mis amigos me dijeron:
- ¿Ese? Cada vez caes más bajo A. … Hazme caso, tan solo es un niño que se lo tiene muy creído-me advirtió R. Yo no lo escuché… No solía escucharlo cuando hablábamos de ese tema, aunque fuera mi mejor amigo, pues solo los criticaba (y dos meses después escuchaba cómo me lamentaba de haberme enamorado de ellos).
- ¿Él?-me había dicho A. cuando se lo conté-. Cada vez te enamoras de uno peor.
- No te enamores de él, es un idiota. Él solo te hará daño, por muy buena persona que sea-me dijo P., ayer, cuando estábamos juntas. Yo callé, esperando a que olvidara que se lo había contado, y así poder seguir en mi fantasía.
- Olvídalo-me dijo M. en cuanto le conté todo lo que pasó. La llamada, él y ella… Todo-. No vallas a sufrir por él, no merece la pena.
Y tras contar todo esto, lo que me parece más curioso es que si él ahora mismo me dijera que la ha olvidado, y que volverá con ella nunca más, lo volvería a creer.
¿Por qué? No me lo preguntes, no lo sé… Son las cosas que hace el amor, que a veces duele, pero aún así es amor.
Concierto
- ¿Qué quieres?-digo, aún con la melodía resonando en mi cabeza.
- ¡Mira! Los chavales esos que te gustan.
No entiendo a que se refiere. Miro la televisión y lo veo. “Los Jonas Brothers en concierto-decía ese aparatito apodado como la caja tonta-. Harán una gira por toda Europa. Estas son las ciudades que este fenómeno adolescente visitará”. Escucho atentamente y…
- ¡Mi ciudad! ¡Mamá, vienen aquí!-grito emocionada.
Ya es como si lo viera. Yo, y los Jonas a unos metros de mi. Canto sus canciones, junto con mi gran camparta en la que pone “Jonas 4 life! You Rocks!” en grande, esa pancarta que tanto tiempo me ha llevado hacer.
- ¡Voy a ir! ¡Mamá, por favor, llévame!
- Bueno, hija, tendrás que ver el día y, tu sabes que las entradas son muy caras… Además, tampoco me atrevo a dejarte sola…
- ¡No iré sola! Ahora mismo llamaré a M., e iremos las dos. Y tú sabes que tengo dinero ahorrado, pagaré con eso la entrada.
-Bueno…
Antes de que le diera tiempo a articular palabra, ya había cogido el móvil y había llamado con M.
No cabía en mí de ilusión. Iría a su concierto, sí, ¡no era un sueño!
*Y así será el día en que compre la entrada de su concierto, hasta entonces esperaré a que comience la gira por España (confío en que la haya)… Un beso a todas las fans de los Jonas Brothers, esos que empezaron siendo un humilde grupo de hermanos, y ha acabado convirtiéndose en un odiosa moda a la que todas las adolescentes (yo la primera) están enganchadas*
[Nota: Justo ahora, al acabar de escribir la entrada, antes de pulsar el botón de publicar, me ha llamado mi madre y me ha dicho “Mira, lo Jonas”.
Amor no correspondido [I]
-Nada-respondió, con esa voz que me hacía suspirar.
Ni siquiera me miró. Sabía que lo observaba, y que si se dirigía hacia mi vería la verda en sus ojos.
-Es por esa chica.
-No-me interrumpió, enfadado.
-No lo niegues. Lo sabes.
Él me miró, yo lo miré. Vi en su rostro la angustia que sentía.
-¿Por qué lo haces? Sabes que no lo mereces-intenté animarle-. No sufras por una idiota que no se da cuenta de lo que acaba de perder. ¿Acaso no entiendes que no es conciente de lo que ha hecho?
-Es más difícil de lo que parece. Ver a una persona, cada día, tenerla a tu lado... Y saber que nunca te querrá. Que no te besará. Que no la abrazarás...
Lo miré. Lo entendía perfectamente.
"Sé lo que se siente-quise decir-. Lo vivo cada instante que te veo".
Ella y Él
Ella hizo un intento de acatar su petición, pero no podía. Le resultaba imposible. ¿Cómo le iba a mentir? Él espero unos segundos, que se le hicieron eternos.
-No puedes-consiguió decir-. Ni siquiera eres capaz de decirme eso-él respiró, cayó durante un instante y susurró-. ¿Por qué me haces esto?-su voz sonaba más sincera que nunca-¿Por qué?-ante el silecio de ella, que había conseguido reunir el valor suficiente para mirarle a los ojos, continuó-. Veo que no te importo... Adiós-él hizo amago de irse, pero ella lo agarró por el brazo y, entre sollozos, le dijo:
-No... ¡No te vallas! No acabes así...
Él no hizo caso de sus ruegos y, una vez que consiguio que lo soltara, se fué.
Ella se quedó allí, en el lugar donde lo conoció. En el lugar donde su primer beso se hizo realidad, y en el mismo lugar donde-pensó-, quedaría para la prosperidad que le abandonó.
viernes, 17 de octubre de 2008
Un poco sobre mí...
Un beso, y gracias por leer esto.